CAPÍTULO XVIII

El mercante Yorkbrook llega a Bermeo, procedente de América, con abundante armamento para la República, el bou Bizkaia le escolta. Éste ha logrado huir del crucero nacional Canarias, que se ensaña cerca del Cabo Matxitxako con los valientes tripulantes del bou Nabarra en la más desigual y heroica batalla naval. Locuras regala a Krispín un momento inolvidable.

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Krispín con antiguos compañeros en el bou Bizkaia, refugiado en Bermeo después de la batalla de Matxitxako.

CAPÍTULO XVII

Antxón, desanimado, decide volver a luchar con los suyos. El mercante Galdames, en el que retorna, ocupará, sin saberlo, un lugar en la historia al desviar la atención del crucero nacional Canarias, que debía haber apresado al buque que traía de América un importante cargamento de armas para la República. El artillado bou Nabarra, uno de los barcos escoltas del Galdames, se enfrentó heroicamente cerca del Cabo Matxitxako al imponente buque de guerra; su desigual lucha causó la admiración hasta de sus enemigos, que perdonaron la vida de los supervivientes.

Batalla Matxitxako

Ya solo quedan diez capítulos. Ánimo.

CAPÍTULO XVI

Las presas con hijos tenían que sobrevivir por el fututro de los niños; clavaban las uñas en el cielo para permanecer en la tierra. Pero no siempre fue posible y las nubes se hacían jirones en su adiós. Unas se demenciaban y clamaban por la muerte de sus carceleras, pero ¿cómo asesinar a una monja en un entorno como la Cárcel de Saturrarán?, sin dejar rastro, sin que sus compañeras pagaran por el homicidio. Alguna lo intentó…

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Sor Jacinta.

CAPÍTULO XV

La Pantera Blanca era la superiora de las religiosas Las Mercedarias, encargadas de redimir a las presas. Su nombre verdadero: Arantxa Vélez. Tenía el hábito blanco pero el alma negra; su crueldad fue la pesadilla de las reclusas durante el cautiverio y para el resto de su existencia, si sobrevivieron. La Falange consideraba a las mujeres de los rojos como enfermas contagiosas, debiles mentales, indignas de cuidar de sus hijos. El Régimen delegó en ella su custodia que ejerció con innecesaria saña.

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Las religiosas Mercedarias con algunos hijos de reclusas en Saturrarán, posando para la revista franquista “Redención”.

CAPÍTULO XIV

Llegan a la Cárcel de Saturrarán. ¡Por fín! Estamos en la mitad de la novela, en el núcleo, y todavía no habían pisado la cárcel. No es baladí. Saturrarán, la cárcel, es la quema de Irún, el asalto al Torpedero nº3, son Antxón, Krispín, Amelia y Lucas, es la huelga de Pasajes, el Bidasoa, Francia y los gendarmes, son los rojos y los azules, es el general Mola, los milicianos y los requetés, es el Izarra…Saturrarán no es un lugar ni una escena. Es la consecuencia de todo aquél caos.

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Amelia en la Estación de Amara, en San Sebastián, camino de la Cárcel Nacional de Mujeres de Saturrarán.

CAPÍTULO XIII

Amelia y su bebé Lucas siguen presas en los bajos del Kursaal, eludiendo la terrible Cárcel de Ondarreta, mientras su familia sufre un progresivo deterioro. Mentxu, la hermana menos agraciada, toma las riendas del hogar y se lanza a cambiar el macabro destino.

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Ramón, el enemigo leal, a la puerta del Gobierno Militar de San Sebastián. Foto cedida por J.M.Leclercq.

CAPÍTULO XII

Antxon ha logrado escapar del puerto de Fuenterrabía, donde los falangistas le buscaban entre las rocas, y el mar lo ha vomitado en la playa de Hendaya. ¡Ya está en Francia! Se repondrá y deambulará por Iparralde desorientado, como miles de otros refugiados esperanzados por retornar pronto.

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Refugiados republicanos atraviesan la frontera ayudados por los gendarmes franceses.

CAPÍTULO XI

Crecen las presas, mujeres de milicianos, sindicalistas y rojos. Los nacionales utilizan los cuarteles abandonados de Saturrarán como Cárcel Nacional de Mujeres. El Izarra es un comodín de la Marina de Guerra de Euskadi, lo mismo transporta personas y material, que colabora como dragaminas, que pesca para combatir la hambruna. Es un no parar.

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CAPÍTULO IX

Antxón destaca por su puntería. Antes de incorporarse al frente, madura de amor en una sola noche. Los nacionales superan la resistencia de los republicanos en San Marcial y se retiran dejando Irún en llamas. Un pelotón, con Antxón en retaguardia, escolta a un personaje desde la frontera hasta el Refugio de Fuenterrabía donde será embarcado bajo el fuego enemigo.

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Republicanos huyen de Irún en llamas, atravesando el Bidasoa para llegar a Francia, llevando niños y enseres. Al fondo arde Irún. Foto obtenida del blog “Comeduras de Tarro” de Jose Mari Leclerc.

CAPITULO VIII

Los nacionales avanzan imparables hacia San Sebastián, Pasajes acelera su evacuación por tierra y mar, transportando pertrechos, personas y cuanto pueden, e inutilizando el resto. Krispín y Locuras pelean por bloquear la entrada al puerto antes de llegar a Ondarroa para descargar la preciada mercancía. Intentarán salvar a los rezagados en Donostia.

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CAPÍTULO VII

España enloquece entre rojos y azules, izquierdas y derechas, buenos y malos…Los nacionales entran en Irún iluminado por el fuego de la ciudad y Krispín acompaña a Locuras en su barco a recoger a un personaje en el puerto refugio de Hondarribia, de donde escaparán con mucha suerte.

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