Ochenta, noventa

De mi libro Besos de Pez. Arte Activo Ediciones

Dos amigos, fanáticos pescadores sin triunfos, tienen la suerte de compartir una noche de pesca con un depredador de lubinas nato: hombre de pocas palabras, traje de neopreno hasta los sobacos, gorra con rapalas colgando, cicatriz en la mejilla de algún anzuelo mal lanzado y lengua para chupar cuarenta metros de pita para descubrir la menor anomalía. Qué fantasía

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